El Sarampión es una enfermedad viral que se transmite por contacto directo por gotitas de secreciones nasofaringeas infectadas. Luego de un periodo de incubación de 10 días, puede presentar fiebre, tos, conjuntivitis ocasional y exantema (manchas en la piel) que duran entre cuatro y siete días. Los cuidados se orientan a evitar complicaciones como otitis, neumonía, diarrea extrema, encefalitis, que en los grupos de riesgo pueden ser mas graves, como los lactantes menores de un año, adultos mayores de 37 años, personas no vacunadas.
En Chile, el año 1992 se interrumpe la transmisión autóctona del Sarampión, las personas nacidas después de este año no se han expuesto al virus. Se han presentado casos aislados de Sarampión importado (personas que se han contagiado fuera del país), en los años 1993, 1997 al 1999, 2003, 2009, 2011 y 2015. Durante el año 2019 se confirmaron 14 casos, 5 de estos importados, el año 2020 existieron 2 casos y el 2021 no se registraron casos.
Esta enfermedad ha sido eliminada en muchos países gracias a la implementación de la vacunación. Mantener activa y reforzar periódicamente la vigilancia epidemiológica es fundamental para una notificación oportuna. Es una enfermedad de notificación inmediata, todo caso sospechoso debe ser notificado a la SEREMI de salud, de acuerdo a protocolos específicos.
Para la protección, el esquema de vacunación vigente en nuestro país considera la administración de dos dosis de vacuna Sarampión, Rubeola, Parotiditis (SRP): la primera dosis a los 12 meses y la segunda dosis vacunación del preescolar a los 36 meses.
¿En qué otros casos se recomienda la vacuna?
A quienes viajen al extranjero y hayan nacido entre los años 1971 y 1981, niños con sólo 1 dosis y lactantes entre 6 y 11 meses, deben recibir una dosis dos semanas antes de salir, lo que no asegura inmunidad, pues debe seguir con el esquema de vacunación normal. No se vacunan las embarazadas, mujeres en periodo de lactancia y personas con alteraciones inmunitarias.